Reflexiones

Ansiedad vs. Miedo

El miedo es un afecto, generalmente desagradable, ante un peligro real e inminente. Esta situación provoca cambios psicofisiológicos destinados a la preservación de la vida. Biológicamente heredamos estos mecanismos, con respuestas rápidas, automáticas y complejas, que nos protegen de situaciones amenazantes o peligros inminentes, concretos y bien definidos (ej.: miedo a las alturas, a las serpientes o a las tormentas).

La ansiedad es un afecto desagradable, que surge como respuesta normal y necesaria para la supervivencia. Se presenta como un estado de malestar psicofísico caracterizado por sensaciones de inquietud, incertidumbre o intranquilidad. Las situaciones son vivenciadas como potencialmente amenazantes y de causa indefinida. Se vive como la posibilidad de que pueda ocurrir cualquier cosa.

Se debe diferenciar la ansiedad considerada normal de la patológica. La ansiedad normal es una respuesta psicobiológica cuyo fin es generar conductas de adaptación apropiadas para superar los desafíos. Los síntomas predominantes son a nivel respiratorio, como sensación de falta de aire, ahogos y sobresaltos.

Cuando esta ansiedad se presenta en forma desmedida e innecesaria estamos ante la presencia de ansiedad patológica, que es una respuesta exagerada ante una situación u objeto externo, cuyo peligro es inexistente, pero considerado como tal para quién lo padece. Generando por su persistencia y cambios conductuales en quién lo sufre, una serie de dificultades en la vida cotidiana. Surgiendo una disfuncionalidad social, familiar y laboral. Como síntomas físicos se incluyen la falta de aire, sudoración, náuseas, palpitaciones y taquicardia, contracturas musculares, cefalea tensional, dificultad para relajarse. Dentro de los síntomas mentales, se describen la hiperventilación, el nerviosismo, tensión, falta de concentración, trastorno del sueño, inseguridad, desasosiego, despersonalización. Y como síntomas conductuales, es importante remarcar las conductas evitativas.

Suele utilizarse el término angustia como sinónimo de ansiedad. Sin embargo en la angustia, la motivación no es externa, sino que se relaciona más bien con preocupaciones existenciales como la salud, la familia, la seguridad laboral, etc. Los sentimientos de angustia como manifestación afectiva también generan síntomas psicofísicos necesarios para enfrentar los desafíos. Esta angustia se transforma en patológica cuando la valoración de la amenaza es exagerada, irreal y persistente.

Es un error querer combatir los síntomas que surgen ante situaciones desafiantes. El miedo, la angustia y la ansiedad son mecanismos de respuesta que heredamos. Que sirven para protegernos de distintas situaciones, objetos y desafíos. Debemos poder reconocerlos y diferenciarlos. Buscar la forma de poder generar momentos placenteros y relajantes.

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