Reflexiones

Fatiga ocular

Relacionar el trabajo de la oficina con un trabajo netamente mental sería, a esta altura del siglo, una locura. El cuerpo y la mente se articulan en todas las actividades de nuestra vida, por lo que es casi irrisorio olvidarnos de “la razón que nos transporta”…nuestro cuerpo.

En este caso me gustaría hablarles de una parte del cuerpo muy importante y que olvidamos a la hora de pensar las vicisitudes del trabajo sedentario: los ojos.

En este momento en el que leen este artículo, sus ojos están trabajando mas que ninguna parte de sus cuerpos. Para cualquier tarea que realicemos en la oficina, que en casi todos los casos se relaciona con el acto de ver lo que tenemos que hacer, necesitamos a nuestros ojos para que informen a nuestra mente el trabajo a realizar y es con la ayuda de ellos que podemos ponerlo en práctica.

El trabajo del ojo
A grandes rasgos, podemos agrupar los movimientos oculares relacionados con la proyección de la imagen sobre la retina, en dos mecanismos: adaptación y acomodación. Estos dos movimientos son los que nos permiten ver las imágenes con claridad.

El primero consiste en asegurar que los receptores nerviosos que están ubicados en la retina, puedan adaptarse a las variaciones de luz o a los reflejos de la misma, sin que sean un inconveniente para poder ver la imagen. El segundo, es el que permite obtener una clara representación del objeto observado más allá de la distancia a la cual se encuentre, por medio de la modificación de la curvatura del cristalino.

Estos dos mecanismos, tanto el de movilidad como el de sensibilidad, son coordinados por los músculos que conforman el sistema de la visión, que están manejados por el sistema nervioso central.

Cuando pasamos mucho tiempo cambiando de lugar el foco de la atención, cuando pasamos del monitor a un papel, o en la misma pantalla a lugares diferentes, es muy probable que empecemos a sentir los síntomas de lo que llamamos FATIGA OCULAR.

¿Cómo se produce?
Hay múltiples factores que pueden causarnos fatiga ocular. Entre los principales, como nombrábamos antes, está la falta de persistencia de fijación de la vista en un solo objetivo. Al pasar de una distancia a otra, de objetos que se encuentren a distancias diferentes como ser un papel y el monitor, el ojo tiene que cambiar en cuestión de segundos la curvatura que le permite que podamos ver las dos cosas con claridad y regular la adaptación de su sistema a los diferentes brillos o luces que se proyectan sobre los objetos observados. El esfuerzo constante que deben hacer los músculos de los ojos es inmenso, multiplicado por la cantidad de veces que miramos casi simultáneamente el monitor y el resto de los papeles que tenemos sobre el escritorio.

Los síntomas más visibles de la fatiga ocular son: picazón del párpado, enrojecimiento, pinchazos o sensación de escozor acompañados de tensión o pesadez del globo ocular. Puede verse afectada la visión percibiendo borrosamente los objetos o con franjas coloreadas, telas de araña o sombras oscuras. También puede provocarnos migrañas a la altura de la frente y sensación de vértigo o nauseas.

Para prevenir estos daños que nos hacemos sin querer, es recomendable realizar ejercicios que relajen los músculos y nos permitan la posibilidad de trabajar mejor y sin molestias.

Recomendamos igualmente realizar una consulta anual al oftalmólogo.

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