Reflexiones

Síntomas de Estrés: ¿Cómo los detectamos?

Inevitablemente todos estamos afectados por el estrés. Cuando el equilibrio entre la percepción de las demandas y la percepción de la propia capacidad para hacer frente a dichas demandas se desajusta, podemos decir que nos encontramos en un estado de estrés. Que puede ser positivo cuando experimentamos que somos capaces de afrontar las demandas que percibimos. Como cuando podemos cumplir con las expectativas laborales, cuando podemos llegar a pagar los impuestos, cuando podemos cumplir con plazos predeterminados, cuando nos alaban por lo que hacemos y como lo hacemos. Hace que tengamos sensación de bienestar, de plenitud, de autoconfianza.

En cambio, si las demandas son cada vez más crecientes o bien las percibimos como difíciles, que no podemos resolver (o creemos que no podemos hacerlo), cuando nos encontramos ante situaciones que desbordan nuestra capacidad resolutoria, nos enfrentamos a un estrés con características negativas. Como por ejemplo: tener mucho trabajo y poco tiempo para resolverlo, cuando tenemos muchas facturas que pagar y no nos alcanza la plata, cuando nos promueven a un trabajo que no estamos capacitados de realizar, la preocupación de perder nuestro puesto laboral, cuando surgen problemas personales que nos quitan energía.

¿Cuáles son los síntomas de estrés negativo?
A nivel físico pueden surgir algunos síntomas como sensaciones de ahogos, de tener un nudo en la garganta, respiraciones poco profundas y rápidas; palpitaciones, sentir la boca seca, el estómago revuelto, estados nauseos, diarrea, tensión muscular, contracturas musculares, dolores musculares, trastornos en el sueño: insomnio, despertar precoz, pesadillas, rechinar de dientes, inquietud motora, cansancio permanente, fatiga, mareos, cefaleas, sudoración de pies y manos, deseo persistente de orinar, aumento o pérdida de apetito con su consecuente aumento o descenso de peso, aumento de consumo de cigarillos, aumento del consumo de alcohol, pérdida del deseo sexual o disfunción sexual.

A nivel mental suele observarse: angustia, preocupación, tristeza, abatimiento, impaciencia, irritabilidad, hostilidad, distintos niveles de agresión, sensación de frustración, de aburrimiento, autoexigencia y tendencia al perfeccionismo, pérdida del interés en el propio cuidado físico, en el cuidado de las personas que están a su cargo (ej. Hijos), pérdida de la capacidad de concentración, disminución en la capacidad de resolver problemas sencillos, falta de productividad. Baja autoestima, sensación de desvalorización, depresión, ideas de suicidio.

A modo de ejemplo, todos estos síntomas son algunos de los muchos que pueden aparecer cuando un individuo se enfrenta a la situación de estrés negativo. Con sólo la descripción de estos síntomas, no se debe hacer en forma intempestiva el diagnóstico de estrés. Eso si, si a la lectura de esta nota, descubrís que presentas muchos de estos síntomas, te invito a detenerte un instante, reflexionar sobre tu percepción de las demandas que tenés y tu capacidad de resolverlas, planteándote firmemente la posibilidad de realizar una consulta médica.

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