Recetas

¿Es tiempo de comer?

La actitud al comer está, en parte, determinada por el tiempo que le destinamos a este acto. Comer compulsivamente, es comer cuando no tenemos hambre fisiológico (hambre en el estomago); es comer únicamente porque la comida esta ahí, delante nuestro; es no poder decir que no; es sentirnos culpables después de comer; es jurarnos que es la última vez que nos atracamos y comer otra vez como si nunca hubiésemos comido antes. Todo esto se incrementa si estamos con poco tiempo y viviendo aceleradamente.

Comemos compulsivamente porque no destinamos tiempo para el acto de comer.

Comemos compulsivamente porque creemos que esta es la última vez que comeremos lo que queremos, aquello que nos gusta.

Comemos compulsivamente porque creemos que después de esta comilona estaremos a dieta para siempre.

Comemos compulsivamente porque creemos que NO merecemos comer aquello que nos gusta, porque lo que nos gusta engorda.

Comemos compulsivamente porque creemos que si comemos lo que nos gusta no pararemos nunca, pensamos que somos un barril sin fondo.

Comer compulsivamente es un círculo vicioso y doloroso, que sin los instrumentos adecuados, es difícil de romper. Sin embargo… no es imposible.

Los instrumentos necesarios están adentro nuestro: son solamente la manera en que pensamos y nos pensamos a nosotros mismos.

Pautas para no comer compulsivamente

Las siguientes pautas implican cambiar la forma de pensarnos a nosotros mismos. Son un riesgo, pero valen la pena! Se basan en decirle NO a las DIETAS. Hacer dieta nos mantiene en un lugar de compulsión y dolor.

1- Relajarnos. Pensar que el comer es un derecho humano, no un privilegio de los flacos, y tomarnos un tiempo. No hace falta mucho…con solo 20 minutos, está bien.

2- Pensemos que podemos comer aquello que deseamos, de aquí en más y por toda la eternidad. Comemos sin poder parar porque comemos desde un lugar de privación, no de abundancia. Cuando comemos pensando que no deberíamos comer, nos atracamos.

3- Cuando haya mucha comida, DECIDAMOS TRANQUILAMENTE que es lo que más nos gustaría comer. NO DECIDAMOS NO COMER.

4- No nos hablemos negativamente mientras comemos. Por ejemplo: “No puedo creer que estoy comiendo, no tendría que hacerlo, estoy gorda, etc.”.

5- Pensemos que habrán muchas oportunidades para comer lo que nos gusta.

6- Sepamos que comeremos menos si no pensamos que no deberíamos comer, mientras comemos.

7- Recordemos que el espíritu de las fiestas, no tiene que ver con maltratarnos o torturarnos.

Las dietas son imposibles de seguir, especialmente en las fiestas porque es muy doloroso vivir encerrado entre apios y zanahorias, cuando el mundo disfruta de pan dulce y sidra.

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